CASA LA YEDRA

[implantación]

Implantada en una ladera, dentro de una urbanización de viviendas unifamiliares aisladas, próximas y con falta de intimidad por la fuerte pendiente del territorio, la casa se protege del escenario existente, ligándose a la ladera y a la vegetación del entorno.

Desde la intervención se mantiene el muro de contención de mampostería que, situado en primera línea de fachada, sirve de protección a las vistas desde la calle y de zócalo al posicionamiento de la explanada, situada a nivel intermedio de la ladera en la que se asienta la vivienda. Árboles de porte medio serán la pantalla acústica y visual necesaria en segunda línea.

El acceso desde el exterior se establece a través de un pórtico que recorta el muro de mampostería y da paso a un filtro exterior-interior, porche de acogida del nivel inferior o punto de ascenso hasta la plataforma de la vivienda.

La vivienda se formalizará, dentro de la ajustada área de movimiento de la parcela, atendiendo a estrategias pasivas de eficiencia energética y girando la vista desde el interior hacia el monte más próximo, en dirección norte, donde el promotor acerca sus pasos diariamente para recorrer la ruta de Jarapalos.

El posicionamiento intermedio en la ladera permite diferenciar distintos espacios exteriores, que serán necesarios para la renovación de aire interior y hacia los que se volcarán las vistas de cada estancia. De esta manera se separa la edificación lo justo del terreno que se contiene, para favorecer la ventilación cruzada e impulsar el frescor de la orientación norte en verano.


[prefabricación]

La construcción prefabricada dará forma a los espacios, aportando texturas y materialidad. En su conjunto, paramentos horizontales y verticales unifican el espacio, fusionando exterior e interior. Así, el despiece de pavimentos exteriores transforma la plataforma habitable en una alfombra sobre el territorio, en la que disponer la vivienda. El sistema Baupanel que estructura la construcción, conforma paramentos aislantes verticales y horizontales, que se elevan sobre un suelo ventilado. La cubierta terriza extiende la ladera y esconde la habitabilidad de la vivienda desde cualquier punto más alto.

Pérgolas de madera descomponen la edificación en su extensión en el entorno y tamizan luz y vistas al igual que los toldos traslúcidos. Protegen del soleamiento y propician estancias al exterior en este clima tan benigno, aportando una atmósfera de luz más neutra. Vidrios y espejos trasportan estas sensaciones al interior, rompiendo cualquier límite físico.

Elementos como muebles prefabricados cualifican espacios interiores, baños y dormitorios, y se extienden en el exterior aportando continuidad en un proyecto unitario. La escalera, de piezas de hormigón, aporta robustez a la construcción que, con el sistema Baupanel estructural, está constituida en su mayor parte por elemento aislante. La piscina, como otro elemento más, ajusta sus dimensiones y se presenta como otra pieza más prefabricada, límite de lo construido.

En barandillas y muros exteriores, una malla idéntica a la utilizada en la construcción prefabricada, parece sobresalir de la misma para ser utilizada por plantas trepadoras, así, yedras y rosales tapizarán la capa exterior.

Siguiendo el principio de sostenibilidad y racionalización de la construcción, el acopio de material sobrante y procedente de la prefabricación, ha sido utilizado en su totalidad como elemento de contención del terreno perimetral a la edificación.


[habitabilidad]

El programa se descompone en módulos diferenciados que formalizan el interior y exterior: zona de día con un sistema versátil de apertura y cierre a distintos espacios exteriores; zona de noche vertebrada por un elemento de comunicación vertical-horizontal que capta la distinta luz del día, donde además un sistema de lamas permite su cierre.

Las múltiples aperturas de las estancias de día hacia espacios exteriores con diferente orientación, permiten captar las distintas tonalidades de luz natural que, tratadas para matizar reflejos y sombras, cambiarán los espacios a tiempo real.

El espacio de comunicación se abre al paisaje en su recorrido y se entorna en su parte más dilatada, para servir de zona de estudio, en la que una ventana baja su posición hasta la mesa de lectura.

La vivienda se despega y se aproxima a la ladera a través de un espacio exterior vinculado a la zona de noche, donde el dormitorio principal se extiende hasta tocar el muro de contención, formando así parte del patio y convirtiéndose centinela al tránsito del mismo.